martes, 16 de septiembre de 2008

Taiwán y la ONU: La otra cara del problema. Posible aceptación.



El problema de la no aceptación de Taiwán como miembro de la organización internacional mas grande del mundo por parte de la inmensa mayoría de la comunidad mundial encuentra su justificación en varios factores, éstos pasan por lo histórico, lo político, lo económico y lo estrictamente diplomático.

Desde su separación de facto en 1949, Taiwán ha constituido dentro de sus fronteras un gobierno autónomo y libre de cualquier orden Chino-continental. De igual forma y dada su autonomía, ha sido capaz de entablar vínculos diplomáticos con miembros activos de las naciones unidas, ha preservado valores de paz y de convivencia que lo pueden relacionar con dicha organización y le ha demostrado al mundo que su crecimiento económico[1] le permite consolidarse no sólo como un importante mercado mundial sino también como un Estado digno de ser reconocido.
Sin embargo y pese a todos los continuos esfuerzos que se han llevado a cabo, Taiwán sigue sin obtener reconocimiento de los países más importantes del sistema internacional, lo cual presume la creciente dificultad por lograr el objetivo mas perseguido por 23 millones de taiwaneses en el último tiempo. China, su principal opositor, ha optado por evitar mayores adhesiones a la causa taiwanesa y advierte a los Estados miembros que cualquier apoyo directo a Taiwán acabaría con los vínculos existentes con la China popular, lo cual, para cualquier Estado sería realmente perjudicial sobre todo en términos económicos, al ser este tigre asiático uno de los motores del comercio mundial.

Si bien la situación actual convoca las anteriores ideas y expone claramente una posición radical del gobierno chino al no querer admitir a Taiwán como miembro, se podría puntualizar una situación hipotética en donde se acepte a la China insular como miembro activo de la ONU y por ende como un Estado soberano e independiente.
Habría entonces que preguntarse, ¿Qué podría pasar en este caso? ¿Qué procedimiento se llevó a cabo dentro de la organización internacional para que esto se produjera y cuáles serían las consecuencias a corto plazo para el orden mundial? De igual forma, ¿el papel de Colombia hacia donde apuntaría? ¿Hacia una verdadera aprobación o hacia un posterior rechazo de la decisión tomada por la asamblea general?

Para responder las preguntas anteriores es preciso acudir a las siguientes situaciones. En primer término, suponiendo que el referendo en Taiwán que preguntaba a los ciudadanos acerca de la vinculación o no de su país a las naciones unidas hubiera dado un resultado afirmativo, este hecho tendría que formar parte de un estudio cuidadoso de la asamblea general y del consejo de seguridad. El caso hipotético, para ser realmente posible, debe omitir la participación de China en un eventual consenso de los miembros permanentes del consejo, debido a que una participación de la misma bloquearía la entrada de manera inmediata. Para ser miembro de la ONU es claro que la recomendación del consejo de seguridad debe estar presente para que ésta pase a votación de la asamblea general, la cual toma la última decisión.[2]
Basada en sus propósitos, las Naciones Unidas aceptaría a Taiwán al reconocer la libre autodeterminación de este Estado y por ende la autonomía que le es conferida con respecto a la China popular.[3] Sin embargo, los argumentos tanto históricos como políticos de la China Continental serían un vehiculo directo a un eventual conflicto contra los Taiwaneses y a su vez, una justificación para quebrantar lazos económicos con muchos Estados alrededor del mundo que habrían apoyado la política independentista de Taiwán.
En caso de un conflicto, lo cual sería lo mas probable si se tiene en cuenta el argumento Chino referido a la ley de anti-secesión[4], existiría un latente peligro de enfrentamiento no sólo entre China y Taiwán, sino también entre otros actores vinculados con el problema. Tanto en el escenario regional como en el Mundial las cuestiones económicas podrían ser aquellas que sufriesen un cambio más trascendental, dado el grado de interdependencia de las naciones aledañas a China y las conexiones comerciales tan importantes de muchos países del mundo con este Estado.
El caso de Colombia resulta complejo en la medida en la que su postura iría ligada inevitablemente con Estados Unidos[5] que en caso de conflicto dentro de Asia no vacilaría en apoyar la causa Taiwanesa. Pero el aspecto económico, hoy por hoy fortalecido, le ha adjudicado a Colombia un cierto compromiso con el Gobierno popular chino lo cual enfrenta al país a un difícil problema. También es preciso destacar que Colombia apoya la causa de una sola China[6] y que así mantendría sus vínculos y alejaría cualquier posibilidad de tener a la China Popular alejada de su economía.
En conclusión, la neutralidad dentro de un posible enfrentamiento armado lograría mantener al margen al Estado colombiano, preservando sus lazos tradicionales de cooperación con los Estados Unidos y los crecientes esfuerzos diplomáticos por engrandecer la conexión económica con una de las potencias más fuertes del mundo.




Bibliografía:


- Aprecia China apoyo de Colombia sobre cuestión de taiwán. http://www.spanish.xinhuanet.com/spanish/2006-11/22/content_350106.htm

http://www.un.org/spanish/aboutun/organs/ga/54/a54194.pdf

Texto íntegro de la Ley Antisecesión, adoptada durante la III Sesión de la X Asamblea Popular Nacional (APN, parlamento chino) el 14 de marzo de 2005:
[1] En los últimos decenios la República de China en Taiwán ha logrado lo que muchos han descrito como
un “milagro” en relación con el desarrollo económico. En la actualidad, el país ocupa el 19° lugar entre las economías del mundo en cuanto al producto nacional bruto y el 14° lugar en lo que respecta al comercio. Solicitud de inclusión de un tema suplementario en el programa del quincuagésimo cuarto período de sesiones. Asamblea General de las naciones Unidas.


[2] Carta de las Naciones Unidas. Art. 4. Numeral 2
[3] Carta de las Naciones Unidas. Art. 1. Numeral 2

[4] La Asamblea Popular Nacional (APN, parlamento) de China adoptó el 14 en Beijing la Ley Anti secesión con 2.896 votos en favor y ninguno en contra, estableciendo un marco legal para prevenir que Taiwán se separe de China e impulsar la reunificación pacífica del país. Ver.http://spanish.people.com.cn/31621/3243614.html
[5] Este argumento se podría justificar en la medida en la que Colombia tradicionalmente conecta su política exterior con las decisiones que los Estados Unidos determina. La postura del ‘’respice polum’’ permite explicar que Colombia es tendiente a una política de adhesión a la potencia en este caso, en un tema relacionado con conflictos.
[6] Santos reiteró el firme apego de Colombia a la política de "Una China" y dijo que su país trabajará con China, un amigo confiable, para desarrollar relaciones. Ver. Aprecia China apoyo de Colombia sobre cuestión de Taiwán. http://www.spanish.xinhuanet.com/spanish/2006-11/22/content_350106.htm.

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